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Sol 2001
Sol 1974

miércoles, mayo 23, 2018

Abriendo el camino hacia el otro lado

China lanza la Queqiao, que ofrecerá cobertura a la misión Chang’e 4 en su viaje a la cara oculta de nuestra satélite.

Que el gigante asiático tiene grandes planes para afianzarse como una potencia espacial y lanzar una ambiciosa campaña de exploración del Sistema Solar no esa un secreto. Y que La Luna, tan dejada de lado por unas agencias espaciales occidentales que no terminan de dar forma a un plan coherente para retornar a ella, es un objetivo prioritario para ella tampoco. Ya lleva realizadas diversas misiones que demuestran que está completamente comprometida con la exploración lunar, seguramente con los ojos fijos a futuras misiones tripuladas, y en el horizonte ya asoma su siguiente gran reto: Alunizar en la cara oculta. El cráter Von Kármán, en la cuenca Aitken es el objetivo marcado para ello.

Pero para ello se hacía necesario algún tipo de cobertura, una sonda que pudiera ofrecer a la Chang’e 4 la posibilidad de contactar con la Tierra. De lo contrario, una vez desapareciera por detrás de La Luna ya nunca sabríamos nada más de ella. Y este paso intermedio capital es el que China hizo realidad este pasado 20 de Mayo, cuando, mediante un cohete Larga Marcha 4C, lanzaba la sonda Queqiao. Su objetivo, el punto de Lagrange L2 del sistema Tierra–Luna, situado a 64.500 kilómetros sobre la cara oculta de nuestro satélite, desde donde seguirá a la Chang’e 4 es su odisea y le servirá de enlace.

Y esa será su única misión. No está diseñada ni equipada para hacer trabajo científico, sino que está centrada por completo en enlazar con esa futura misión lunar, por lo que incluso la podríamos considerar más un satélite de comunicaciones que una sonda propiamente dicha, aunque una vez en posición se encontrará más allá de la órbita lunar, a unos 455.000 Kilómetros de la Tierra, y ni tan solo en órbita alrededor de ninguno de los dos cuerpos planetarios. Pero es una pieza clave que nos demuestra que China va muy, muy en serio. Mientras otros parecen dudar y no tener ideas claras sobre los siguientes pasos, esta primera para tenerlos muy claros y definidos. Y eso puede marcar la diferencia.

Con la Queqiao ya en camino hacía su posición al otro lado de La Luna, la siguiente en partir deberá ser su razón de ser, la Chang’e 4, una sonda idéntica Chang’e 3, y que como ella transportará un pequeño rover para explorar el entorno inmediato del lugar. Será un momento para la historia, la primera vez que un vehículo terrestre toque tierra en la cara oculta, y en uno de los lugares más interesantes imaginables, la colosal cuenta de impacto Aitken, que podría ser la puerta de acceso a capas profundas de nuestro satélite, inaccesibles desde cualquier otro lugar, y que podrían ofrecer información extraordinaria tanto de su formación como de sus posibles recursos.

Y todo ocurrirá este mismo año, quizás en Verano, quizás en un momento mas tardío. Pero ocurrirá, el despegue de Queqiao así lo anuncia. Y mientras los otros dudas, China sigue su imparable camino lunar.

El lanzamiento de Queqiao.

Desde su privilegiada posición, sobre la cara oculta y orbitando el punto L2, servirá de enlace de comunicaciones entre la Chang’e 4 y la Tierra.

Queqiao, un satélite de comunicaciones al otro lado de La Luna.

China inicia la conquista del lado oculto de la Luna

China lanza a la Luna el satélite Queqiao para retransmitir datos desde la cara oculta

lunes, mayo 21, 2018

El visitante que nunca se fue

Descubierto el primer asteroide interestelar que reside de forma permanente en el Sistema Solar.

Oumuamua tuvo su momento de gloria mediática, pero no dejaba de ser un visitante que está de paso, totalmente desligado del abrazo gravitatorio solar. Llegó desde otra estrella, rozó el Sol, y actualmente sigue su camino de regreso a la oscuridad sin vuelta atrás. Pero su hallazgo apuntalaba la idea de que existe toda una población de pequeños cuerpos interplanetarios que de forma continua se cruzan con nosotros, adentrándose en nuestro sistema planetario antes de perderse de nuevo en el espacio interestelar. Aunque algunos, si se dan las circunstancias necesarias, como es el encuentro cercano con uno de los grandes planetas exteriores, pueden convertirse en residentes permanentes del Sistema Solar.

Al menos este parece el caso del asteroide conocido como 2015 BZ509, que se mueve cerca de la órbita de Júpiter, y que tiene una característica que parece delatar su origen como "inmigrante": Se mueve alrededor del Sol en sentido contrario a la inmensa mayoría de otros cuerpos del Sistema Solar, lo que se conoce como una órbita retrógrada."Como este asteroide se movió de esta manera, mientras comparte la órbita de Júpiter, hasta ahora ha sido un misterio", explica el Dr. Fathi Namouni, autor principal del estudio."Si 2015 BZ509 fuera un nativo de nuestro sistema, debería haber tenido la misma dirección original que todos los otros planetas y asteroides, heredados de la nube de gas y polvo que los formó".

El equipo liderado por Namouni realizó simulaciones para rastrear la ubicación de 2015 BZ509 desde el nacimiento mismo de nuestro Sistema Solar, hace 4.500 millones de años, mostrando que siempre se ha movido de esta manera, por lo que no podría haber estado allí originalmente y debe haber sido capturado desde otro sistema."La inmigración desde otros sistemas estelares ocurrió porque el Sol se formó inicialmente en un cúmulo estelar muy compacto, donde cada estrella tenía su propio sistema de planetas y asteroides", comenta la Dra. Helena Morais, la otra integrante del equipo.

El posible descubrimiento del primer inmigrante asteroide permanente en el Sistema Solar tiene implicaciones importantes para los problemas abiertos de la formación de planetas y su evolución Comprender exactamente cuándo y cómo se introdujo en nuestro sistema planetario proporcionaría pistas sobre el vivero de estrellas original del que nació el Sol y sobre el posible enriquecimiento de nuestro entorno primitivo con los componentes necesarios para la aparición de la vida en la Tierra. Alcanzar a Oumuamua quizás es ya demasiado complicado, pero en su lugar 2015 BZ509 aparece como un objetivo en extremo interesante para su exploración. Y a diferencia de su fugaz hermano, el estará ahí esperando.

Imágenes del 2015 BZ509 obtenidas por el Large Binocular Telescope Observatory (LBTO), que estableció su naturaleza coorbital retrógrada. Las estrellas brillantes y el asteroide (en un círculo amarillo) aparecen en negro y el cielo en blanco en esta imagen negativa.

Imagen de la guardería estelar NGC 604, donde los sistemas estelares están concetrados en un espacio relativamente reducido y se cree que es posible el intercambio de asteroides. 2015 BZ 509 podría haber emigró de su estrella madre y establecerse alrededor del Sol en un entorno similar. 

First interstellar immigrant discovered in the Solar System

domingo, mayo 20, 2018

Post Vintage (271): Cuasi compañeros

2016 HO3, una nueva "cuasiluna" para la Tierra.

¿Cuantos compañeros de viaje "naturales" tiene nuestro planeta? La respuesta evidente es uno, la Luna. Y es tan cierta como equivocada. Cierta porque es el único cuerpo celeste conocido que lo orbita. Equivocada porque existe otros que también la acompañan, aunque no estén atados por la gravedad terrestre y se mantengan en órbitas solares. Se los conoce como los compañeros cercanos de la Tierra, o de forma más concisa, los "cuasi-satélites". Y ahora conocemos a uno nuevo, el ejemplo más estable en el tiempo de estos compañeros en la distancia. Su nombre oficial: 2016 HO3.

¿Pero que es exactamente un "cuasi-satélite"? Así se conoce a un asteroide que, aunque manteniendo una órbita solar independiente, esta atrapado en una resonancia 1:1 con la Tierra. Tarda lo mismo que nuestro planeta en dar una vuelta al Sol, y por tanto nunca se aleja demasiado. No está atado directamente a el, no gira a su alrededor como la Luna, pero a efectos prácticos es como un compañero más. No suelen quedarse mucho tiempo, porque esta relación es muy tenue y termina rompiéndose con rapidez. No es el caso del pequeño asteroide 2016 HO3, de entre 40 y 100 metros de diámetro, ahora descubierto. Lleva con nosotros al menos 100 años y todo parece indicar que seguirá manteniendo esta relación unos cuantos siglos más.

"Ya que 2016 HO3 se mueve en bucle alrededor de nuestro planeta, y nunca se aventura muy lejos ya que ambos giran alrededor del Sol, nos referimos a el como una cuasi-satélite de la Tierra", explica Paul Chodas, del Near-Earth Object (NEO) Studie del JPL. Otro asteroide - 2003 YN107 - siguió un patrón orbital similar durante un tiempo, pero ya se ha desviado demuestra vecindad. Este nuevo asteroide está mucho más trabado. Nuestros cálculos indican que HO3 2016 ha sido un cuasi-satélite estable durante casi un siglo, y se continuará siguiendo este patrón como compañero de la Tierra durante los próximos siglos".

En su viaje anual, 2016 HO3 pasa la mitad del tiempo más cerca del Sol que la Tierra y la adelanta, y la otra mitad más lejos, haciendo que se quede atrás. Su órbita está un poco inclinada, haciendo que cruce el plano orbital terrestre en sentido ascendente y descendente una vez al año. La órbita del asteroide también experimenta una lenta deriva hacia atrás y hacia adelante a través de múltiples décadas."Los bucles de 2016 HO3 alrededor de la Tierra experimentan una progresiva deriva año en año, pero cuando estos se alejan demasiado hacia delante o hacia atrás, la gravedad terrestre es lo suficientemente fuerte como para revertir la tendencia y mantenerlo atrapado, de modo que nunca se aleja más de 100 veces la distancia de la Luna ", dijo Chodas. "El mismo efecto también evita que el asteroide se acerquen a menos de 38 veces dicha distancia. Se ve atrapado en un pequeño baile con la Tierra". 

Así, curiosamente, este asteroide, que permanece siempre cerca de nosotros atrapado por la gravedad terrestre, no representa un peligro precisamente porque está "bajo control", al contrario que un visitante esporádico. Podemos estar seguros en este sentido. Y mirando al firmamento, aunque demasiado pequeña para que la podamos ver con nuestros propios ojos, sabemos ahora que se esconde una pequeña lunita, una diminuta compañera de viaje.

El baile de 2016 HO3 y La Tierra.

Cruithne es la mayor (5 Kilómetros) y más conocida de las "cuasi-satélites" de la Tierra.

Small Asteroid Is Earth's Constant Companion

viernes, mayo 18, 2018

Una luz al principio de la oscuridad

Detectadas evidencias de formación estelar solo 250 millones de años después del Big Bang.

¿Cuando se hizo la luz en la oscuridad primigenia? Establecer cuando ocurrió el llamado "amanecer cósmico", el momento en que las primeras estrellas empezaron a brillar en un joven Universo hasta ese momento sumido en las tinieblas, es una de las prioridades de los astrónomos, ya que eso también implica el momento en que se comenzaron a generar los primeros elementos pesados, aquellos más allá del hidrógeno y el helio, y con ello se abrieron las puertas a una riqueza química que hizo posible, entre otras cosas, nuestra propia existencia.

Y ese amanecer parece situado, a escala cósmica, muy cerca del origen mismo del Universo. Así lo mostraron recientemente los observatorios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) y  VLT (Very Large Telescope), que fueron capaces de detectar en la galaxia MACS1149-JD1, situada a 13.300 millones de años (o 500 millones de años después del Big Bang), un resplandor muy débil, emitido por oxígeno ionizado. Y eso es revelador, ya que este elemento solo hizo acto de presencia en el Cosmos como producto de la fusión de las primeras estrellas y luego liberado al explorar como supernovas. Por tanto, si ya estaba presente en ese momento, significa que debieron existir estrellas antes, una o varias generaciones estelares que vivieron y murieron antes de esos 500 millones de años.

"Me emocionó ver la señal de oxígeno distante en los datos de ALMA", afirma Takuya Hashimoto, autor principal del nuevo artículo e investigador de la Universidad Osaka Sangyo y el Observatorio Astronómico Nacional de Japón."Esta detección hace retroceder las fronteras del universo observable"."Vemos esta galaxia en un momento en el que el universo sólo tenía 500 millones de años y, sin embargo, ya tiene una población de estrellas maduras", explica Nicolas Laporte, investigador de la University College de Londres (UCL, Reino Unido) y  segundo autor del nuevo artículo."Por lo tanto somos capaces de utilizar esta galaxia para estudiar un período anterior, completamente desconocido, de la historia cósmica".

¿Y cuando se podría situar el momento en que nacieron esas estrellas primigenias en MACS1149-JD1? El brillo observado encaja con modelos que ponen esas fecha en tiempos tan cercanos a los del principio de todo como 250 millones de años. Las primeras estrellas y galaxias hicieron acto de presencia en el amanecer mismo de los tiempos. Richard Ellis, astrónomo senior en la UCL y coautor del artículo, concluye:"Determinar cuándo tuvo lugar el amanecer cósmico es el Santo Grial de la cosmología y el estudio de formación de galaxias. ¡Con estas nuevas observaciones de MACS1149-JD1 nos acercando a la posibilidad de ser testigos directos del nacimiento de la luz de las estrellas! Puesto que todos estamos hechos de material estelar procesado, esto es realmente encontrar nuestros propios orígenes".

La primera luz que iluminó la oscuridad, el momento en que el recién nacido Universo inició el camino hacia nuestra existencia. Ese tenue resplandor, situado en los limites del tiempo, marcó el principio de lo que somos.

 
La galaxia MACS1149-JD1, vista tal y como era hace 13.300 millones de años y observada con ALMA.

Viaje a la primera luz del Universo.

Simulación informática  historia de la probable formación de estrellas en MACS1149-JD1. La propia gravedad de la materia crea estructuras filamentosas y aumenta la densidad en las intersecciones de los filamentos. Alrededor de 200 millones de años después del Big Bang, se inicia la formación activa de estrellas en las regiones de alta densidad, lo cual conduce a la formación de las galaxias. El gas de la galaxia es expulsado por los vientos estelares y las supernovas, luego el gas vuelve a la galaxia y provoca otro estallido de formación estelar. 

ALMA y el VLT encuentran evidencias de estrellas formándose tan solo 250 millones de años después del Big Bang

jueves, mayo 17, 2018

El regreso del perdido

2010 WC9, un asteroide descubierto hace 8 años y redescubierto días antes, sobrevuela nuestro planeta.

Establecer con precisión la trayectoria de uno de estos pequeños mundos no es tarea sencilla. No es suficiente con detectarlo una vez, sino es necesario seguirlo en tiempo suficiente como para poder establecer su órbita de forma precisa, y eso no es siempre posible. Eso es lo que le ocurrió al protagonista de esta historia. Descubierto por el Catalina Sky Survey en 2010 (de ahí su nombre oficial), se desvaneció antes de poder conocerlo en profundidad. Y así permaneció perdido en la oscuridad hasta este pasado 8 de Mayo de 2018, cuando los astrónomos lo redescubrieron. Entre otras cosas porque se dirigía directamente hacia nosotros.

Por suerte no del todo, ya que solo 7 días después, el pasado 15 de Mayo, paso rozando nuestro mundo, a solo 203.000 kilómetros de distancia, cifras que para nuestras escalas habituales puede parecer mucha, pero que en una perspectiva planetaria es prácticamente nada. Y aunque 2010 WC9 no represente una amenaza a gran global, y en caso de impacto "solo" generaría una detonación a gran altura quizás superior algo superior a la vivida en Chelyabinsk, la gente que viviera en la región afectada seguramente no pensarían lo mismo.

Pero lo realmente importante es que solo fuimos conscientes de que esta roca espacial, de un centenar de metros de diámetro y una velocidad de desplazamiento 46,116 km/h, se nos venía encima apenas 7 días antes, siendo un aviso, un nuevo aviso, de lo importante, de lo vital que resulta invertir en recursos para afrontar estas amenazas ocultas entre las estrellas. El espacio alrededor de la órbita terrestre sigue lleno de pequeños enemigos ocultos, o como en el caso que nos ocupa, que se escondieron entre las sombras durante años para regresar cuando menos nos lo esperamos.

Astrónomos de Tenagra,Arizona capturaron esta imagen del asteroide  2010 WC9 el 15 de mayo de 2018, a las 0646 GMT. En ese momento se encontraba a 730,000 kilómetros de distancia de la Tierra. Esta exposición de 120 segundos muestra el asteroide como un punto agudo rodeado de estelas estelares.

La trayectoria de 2010 WC9en su encuentro con la Tierra.

La órbita, ahora ya más conocida, de esta pequeña roca espacial. 

'Lost' Asteroid 2010 WC9 Makes an Unusually Close Flyby of Earth

miércoles, mayo 16, 2018

El mundo de Wall-E

La Tierra y La Luna vistos desde uno de los CubeSats que acompañan a la InSight en su viaje a Marte.

En 1990 una de las misiones más ambiciosas de la carrera espacial, la Voyager 1, miraba hacia atrás y fotografiaba a nuestro planeta y al conjunto del Sistema Solar desde más allá de la órbita de Neptuno. Fue un momento señalado en la historia de la Humanidad, logrado gracias a una sonda que, aunque a día de hoy puede resultar algo primitiva en su tecnología, cuando se lanzó era la excelencia en este aspecto. Aunque en el conjunto de su larga historia fue solo una anécdota, el tiempo la convirtió en la personificación de todo lo bueno del mundo, de que pese a todo, somos capaces de hacer cosas maravillosas y llegar a donde nadie había llegado antes.

Hoy, 28 años después de ese día histórico, otra sonda acaba de ofrecernos una imagen para recordar. No es la mejor, ni la más detallada, pero es la primera de la Tierra y La Luna obtenida que una nueva generación de vehículos espaciales, pequeños, baratos y rápidos de construir, hasta ahora constreñidos a la órbita terrestre. Las MarCO, que acompañan a la InSight en su viaje a Marte y son las primeras representantes de las CubeSats que abandonan la compañía de nuestro planeta y se adentran en el espacio interplanetario, han pasando ya a la historia solo por ello.

Fue la MarCO-B, que su equipo denomina de forma afectuosa Wall-E, la que utilizó la cámara de ojo de pez para tomar su primera foto el 9 de Mayo. El objetivo era confirmar que la antena de alta ganancia se había desplegado correctamente, pero como un maravilloso regalo extra, nuestro mundo azul, nosotros mismo al fin y al cabo, en ese momento ya a 1 millón de Kilómetros de distancia, hizo acto de presencia en la instantánea."Se puede considerar como nuestro homenaje a las Voyager", explica Andy Klesh, ingeniero jefe de MarCO en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena."LosCubeSats nunca han llegado tan lejos al espacio,es un gran hito. Ambos están en buen estado y funcionando correctamente. Estamos deseando verlos viajar aún más lejos".

Wall-E estará ya para siempre en los libros de historia espacial, como el primero de su especie en lograr algo parecido. Y por ser, quizás, la instantánea que dio inicio a una nueva era en la exploración interplanetaria, demostrando también ellas pueden tocar ese "punto azul pálido". Su mundo. Nuestro Hogar.

Los detalles de la primera imagen tomada por Wall-E.

Instrumentos y equipo de las MarCO, con su cámara de ojo de pez situada justo al lado de la antena de alta ganancia, que es la que vemos a la derecha de la imagen.

Las pequeñas MarCO.

A Pale Blue Dot, As Seen by a CubeSat

martes, mayo 15, 2018

El mensaje perdido de la Galileo

Esta sonda detectó los géisers de Europa en 1997, aunque nadie se dio cuenta en su momento.

La exploración de otros mundos por parte de las sondas interplanetarias abarca numeroso niveles de observación. Hay que los datos claros y evidentes, otros que necesitan un trabajo extra de trabajo para sacarlos a la luz, y unos que simple y llanamente son tan tenues que terminan pasando inadvertidos en el mar de información. Por eso todo lo enviado, todo lo reunido a lo largo de los años por una misión exitosa, se sigue estudiando mucho más allá de su final físico, explorador una y otra vez por nuevas técnicas y tecnologías que van surgiendo con el tiempo. Los científicos saben que no es extraño encontrar sorpresas, realizar nuevos descubrimientos. Es más habitual de lo que imaginamos, y la ya desaparecida Galileo no es una excepción.

Mientras estuvo en órbita joviana pasaron desapercibidos a sus ojos, pero ahora, años después del final de su misión, un equipo científico liderados por Xianzhe Jia, del departamento de Ciencias del Clima y el Espacio en la Universidad de Michigan en Ann Arbor, han revelado que dos de sus instrumentos captaron la huella de las famosas plumas de Europa, los géisers que se cree emergen desde la helada superficie de esta luna. Fueron datos muy tenues, que solo aplicándoles los más recientes modelos podía adquirir un sentido, especialmente gracias a los hallazgos de la Cassini, cuyas observaciones de Encélado ofrecieron una clara guía que seguir.

En el momento del sobrevuelo de 1997, a unas 200 kilómetros sobre la superficie, el equipo de Galileo nunca sospechó que la sonda rozó una pluma que surgía de la luna helada. Cuando Jia y su equipo examinaron la información recopilada durante dicho sobrevuelo los datos del magnetómetro de alta resolución mostraron algo extraño. Basándose en lo que los científicos aprendieron de Encélado, sabían que material expulsado se ioniza y deja un señal característica en el campo magnético.Y es lo que vieron en Europa, una curva magnética breve y localizada que nunca se había explicado.

A todo esto se le sumó la información de las ondas de plasma, que junto con los magnéticos, fueron introducidos en un nuevo modelado 3D desarrollado por su equipo en la Universidad de Michigan, que simuló las interacciones del plasma con los cuerpos del Sistema solar. El ingrediente final fue la información del Hubble que sugería las dimensiones de las  potenciales plumas. El resultado que surgió de todo ello, en forma de una pluma simulada, coincidía con los datos de Galileo.

Todo ello parece reforzar como nunca antes, la idea de que esta luna presenta una actividad del mismo tipo que Encélado, aunque quizás menos intensa."Ahora parece haber demasiadas líneas de evidencia para descartar su presencia en Europa", explica Robert Pappalardo, científico del proyecto Europa Clipper en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California."Este resultado hace que las plumas parezcan ser mucho más reales y, para mi, es un punto de inflexión. Ya no son blips inciertos en una imagen lejana". Aunque con dos décadas de retraso, la Galileo quizás acaba de impulsar forma definitiva la exploración de esta luna, ofreciendo a futuras sondas como Europa Clipper la confirmación definitiva de que existen en ellas ventanas a su interior, por la que podrían analizar de forma directa su océano subterráneo en busca de vida.

Quizás si nos hubiéramos dado cuenta en su momento, las misiones a Júpiter y Europa ahora proyectadas se habrían convertido en una realidad mucho antes, pero simplemente entonces no sabíamos lo suficiente para apreciar su tenue huella. La idea misma de que podrían existir géisers activos en estas heladas lunas nos era desconocida. Ahora, 21 años después, finalmente su mensaje nos alcanzó.

Representado los datos magnéticos y de plasma bajo la luz de esta nueva simulación. Las líneas del campo magnético (azul) muestran cómo la pluma interactúa con el flujo ambiental del plasma de Júpiter. Los colores rojos muestran áreas más densas de plasma.
 
Redescubriendo Europa. 

Old Data Reveal New Evidence of Europa Plumes

domingo, mayo 13, 2018

Post Vintage (270): Un mundo al 82%

¿Hasta que punto sería la Tierra considerado un mundo potencialmente habitable vista desde la distancia?

Estamos en un momento crítico de nuestra historia. Miles y miles de nuevos mundos están saliendo a la luz, mostrando que la Vía Láctea esta llena de ellos, planetas por todas partes, de todo tipo y tamaño. Ahora puede parecernos lógico que así sea, pero hasta la década de los 90 no sabíamos realmente si éramos una rareza cósmica o solo uno más de infinitos sistemas planetarios. En muy poco tiempo hemos dado un salto adelante de auténtico vértigo. Y otros están por venir.

Una vez retiramos el velo de nuestros ojos y nos asomamos a este mar planetario sin fin, la siguiente e inevitable pregunta era si existían otras "tierras", otros mundos como el nuestro, donde la vida podría haber hecho también acto de presencia. Es posiblemente la más trascendental de las preguntas, y ser capaces de dar con una respuesta definitiva, un momento que marcará un antes y un después en nuestra historia.

Estamos en los albores de una nueva generación de observatorios espaciales y terrestres, ingenios que serán capaces de detectar y analizar las atmósferas de estos exoplanetas para buscar signos de actividad biológica en su composición. La terrestre un ejemplo de ello. No nació tal como la conocemos. En realidad la atmósfera primigenia nada tenía que ver con la actual, sino que la vida la fue transformado. Eso mismo, la "huella" de su presencia es lo que buscaremos en el futuro. Pero antes hay que saber donde buscar, elegir los objetivos más adecuados para una tarea que sera ardua.

Eso lo llevamos haciendo desde los albores de esta nueva era. Buscamos exoplanetas, sobretodo con el método del tránsito, que puedan cumplir una serie de condiciones, como su masa y tamaño, posible composición, distancia a su estrella y el tipo espectral de esta última, que permitan intuir las condiciones ambientales allí existentes.¿Pero hasta que punto es fiable este sistema? Para ello cambiemos la perspectiva, imaginemos que somos miembros de una civilización alienigena que buscamos otros mundos igual que hacemos nosotros, con los mismos métodos y centrándonos en los mismos parámetros. Y una de esos lejanos explanetas que estudiaran se encontrara en una lejana y amarilla estrella de clase G2. ¿Como clasificarían a la Tierra? Que % de habitabilidad le otorgarían, siendo 0 un mundo muerto y 100 totalmente habitable?

Seguramente todos diríamos que el 100%.¿Como podría ser de otra forma, si es un oasis de vida, y siempre hemos aprendido que se encuentra a la distancia perfecta del Sol, que tiene el tamaño perfecto, la composición ideal y todo lo que puede pedir un mundo para ser habitable? Sin embargo esa es una valoración subjetiva, basada en el hecho de que es el planeta donde vivimos. La realidad no es tan perfecta. Para nuestros imaginarios extraterrestres, la Tierra estaría muy arriba en esta escala, estaría seguramente en la lista de objetivos prioritarios de estudio, pero quedaría lejos del 100. En realidad "solo" alcanzaría el 82%.

Así lo explica en un reciente artículo, Rory Barnes y su equipo del "Virtual Planetary Laboratory" de la Universidad de Washington, y que es el resultado de crear un índice de habitabilidad, destinado a clasificar los planetas que observamos cuando transitan por delante de su estrella. En el se utilizan utilizan factores como la distancia a su estrella, el tamaño del planeta, la naturaleza de la estrella, y el comportamiento de otros planetas en el mismo sistema estelar. Todo ello para intentar "actualizar" el concepto de la zona habitable, esa región del espacio, alrededor de una estrella, en el que un planeta no está demasiado cerca como para que el agua se evapore, ni tan lejos como para que se congele. Es el lugar donde se dirigen todas las miradas cuando se descubre un nuevo mundo en la astronomía actual. Si está fuera, posiblemente no es habitable, si está dentro tiene muchas opciones de que lo sea.

Pero las cosas no son tan claras como parece. Si aplicamos el concepto de zona habitable a nuestro Sistema Solar, evidentemente la Tierra está dentro de ella. Pero Venus y Marte también, y sabemos hasta que punto son hostiles a la vida, especialmente en el primer caso. Por otro lado los lugares más prometedores para encontrarla en el Sistema Solar más allá de nuestro planeta son lugares como Europa, Encélado o Titán, completamente alejados de esa zona ideal. Está claro que es imperfecta y necesita actualizarse.

Con este objetivo en mente, el equipo de Rory Barnes se ha centrado no sólo en la distancia entre el planeta y la estrella, si no también en su equilibrio de energía: La energía que recibe el planeta, su albedo (la cantidad de energía que refleja de vuelta al espacio, de tal modo que un planeta con un albedo muy alto podría estar más cerca de su estrella y aun así ser habitable, mientras que un planeta con un albedo bajo podría tolerar estar a una distancia mucho mayor), y la excentricidad de su órbita. En resumen, un índice de habitabilidad "mejorado" donde se pueden introducir todos los datos que tengamos de un exoplaneta (todos aquellos que hayamos obtenido por observación) para poder clasificarlo y determinar su potencial. Con miles de objetivos, ser capaces de centrarnos en aquellos con más opciones será clave en nuestra búsqueda.

¿Y que se obtiene si se aplica a la Tierra estos parámetros? 82%, un índice alto pero no definitivo. Al contrario de lo que nos dice el sentido común, desde la distancia y estimándolo solo a partir de elementos observables, nuestro planeta no parece un lugar tan seguro para la vida como sabemos que es en realidad. Toda una lección a tener en cuenta. Para los astrónomos alienigenas, sería un candidato serio para ser habitable, pero quizás solo una más dentro de una lista de candidatos igual de firmes. Evidente mente si fueran capaces de analizar su atmósfera verían al instante la huella biológica, y si estuvieran a menos de 70 años-luz, el aumento exponencial en las emisiones en ciertas secuencias del espectro delatarían la presencia de una civilización tecnológica. Pero quizás se tomarían su tiempo mientras exploran candidatos más firmes, antes de pasar a la Tierra. El mundo al 82% debería esperar un poco a que llegara su turno.

La Tierra y La Luna desde la órbita de Mercurio, fotografiadas por la sonda MESSENGER. Sabemos que el primero es un mundo habitable. Hemos nacido en el. Pero desde la distancia quizás las cosas no están tan claras.

La "zona de habitabilidad" es la zona mágica para cualquier buscador de planetas habitables, allí donde la distancia parece ser la adecuada para que puedan existir temperaturas tolerables y agua líquida. Sin embargo Venus y Marte también entran ella y sabemos de sus condiciones. Es evidente que intervienen otros factores que podrían determinar la habitabilidad de un mundo sin la imperiosa necesidad de encontrarse confinado en dicha región, y la falta de ella en otros que si se encuentran en su interior. Actualizaros es el objetivo de este nuevo estudio.

El James Webb es un ejemplo de la nueva generación de observatorios, espaciales y terrestres, que están llamando a las puertas, y que serán capaces de estudiar exoplanetas de forma lo suficientemente profunda como para detectar las huellas químicas de la vida. Pero para ello hay que seleccionar bien los objetivos, de ahí que sea tan importante delimitar los factores claves que determinan su naturaleza ambiental. 

Earth From Afar Would Look Only 82% Right For Life

Vista desde lejos, la Tierra no parecería 100% habitable

sábado, mayo 12, 2018

Un explorador de altura

Un pequeño helicóptero acompañará al nuevo rover marciano de la NASA.

Nació como una de esas ideas que parecía destinada a perderse en la carpeta donde otras tantas, igualmente extrañas y revolucionarias, terminan archivadas, desplazadas por políticas más conservadoras y seguras. Pero poco a poco fue tomando cuerpo, y hoy, varios años después, se acaba de convertir en una inesperada realidad. El por ahora conocido como Mars 2020, básicamente, aunque con diferencias en sus instrumentos, un hermano gemelo de Curiosity, no estará solo en su travesía por tierras marcianas. A su alrededor se moverá un pequeño compañero, que al menos durante los primeros meses de meses de misión. La "loca" idea de un pequeño helicóptero volando alrededor del rover y tomando imágenes desde varios metros por encima de la superficie es ya una emocionante realidad.

Conocido oficialmente como "Mars Helicopter Technology Demonstrator" (veremos si en el futuro recibe un nombre más interesante), estamos ante una demostración tecnológica, una prueba directa que este tipo de vehículos aéreos serían capaces de desplazarse incluso en una atmósfera tan tenue, y por tanto, una vez comprobado que no representará problema alguna para el propio rover, se trata de una apuesta con muy poco a perder en caso de fallar, pero si con mucho que ganar en caso contrario. Un fracaso no afectaría a la misión en sí, pero un éxito abriría las puertas a un nuevo tipo de exploración planetaria.

Por todo ello se tratará de un vehículo muy pequeño y de poca masa, apenas 1.8 Kilogramos en la Tierra, y que en Marte pesará menos de la mitad. Un tamaño reducido que es necesario tanto para no comprometer el propio rover y su lanzamiento como para que sea capaz de volar en un aire tan enrarecido. A eso se le sumarán unas aspas que girarán 10 veces más rápido de lo que lo suele hacer un helicóptero terrestre. Todo ello debería permitirle hacer vuelos cortos, cada uno de ellos intentando llegar algo más lejos que el anterior, aunque de no más de 90 segundos de duración. Una vez se desprenda de la "panza" del rover (opción esta preferida a un despegue desde su parte superior para evitar riesgos) se espera lograr al menos 5 vuelos efectivos, recargándo sus baterías con sus paneles solares y soportando el tremendo frío nocturno con un mecanismo de calefacción.

De cara a la opinión pública, sin duda lo más notable serán las fotografías que la cámara con la que estará dotado sera capaz de enviarnos, especialmente aquellas donde el propio rover esté presente. Sin olvidar que la idea misma de un vehículo aereo en otro mundo es lo suficientemente emocionante para atraer la atención de forma masiva, incluso teniendo en cuenta lo limitada de la propuesta. Y es que cuando llegue el momento, cuando el pequeño helicóptero se desprenda del rover y haga su primer vuelo, muchos estaremos pegados a la plantalla para seguir ese histórico momento.

Una visión algo idealizada del futuro helicóptero marciano, pero que ofrece una idea de lo que podría representar de cara a la futura exploración del planeta rojo.

La idea de vehículos aereos moviéndose por otros mundos se está abriendo paso. La DragonFly es una propuesta para Titán que actualmente es una de las dos finalistas para ser la próxima misión de clase New Fronti.

Mars Helicopter to Fly on NASA’s Next Red Planet Rover Mission

viernes, mayo 11, 2018

Una habitación con vistas

La Vía Láctea en mayor de lo que se pensaba hasta ahora.

Explorar otros galaxias es, hasta cierto punto, sencillo con las tecnologías actuales de observación. Pero conocer la nuestra, aquella que habitamos, es todo un desafío que aún no hemos superado por completo, ya qu estar en su interior es un muro más que una ayuda. Haciendo una equivalencia, sería como vivir permanentemente encerrados en una habitación de un edificio que no conocemos. Podríamos mirar por la ventana y observar claramente a las edificaciones en la distancia, ver su forma, color y estructura, pero al mismo tiempo seríamos incapaces de hacer lo mismo con la que nos acoge.

Salvando las distancias, algo parecido representa el estudio de la Vía Láctea, de la que sabemos menos que nuestra vecina Andrómeda. Por ello no resulta extraño que cada cierto tiempo debamos replantearnos lo que sabemos o creemos saber de ella. Ni tan solo la forma esta clara, todo indica que es una espiral, pero hay detalles que se nos escapan. Y lo mismo vale para su masa y tamaño, igualmente fluctuantes según vamos dando pasos en su exploración. No es sencillo estudiar el edificio entero sin movernos de nuestra habitación.

El último ejemplo de ello nos llega de la mano de un equipo de astrónomos liderado por Martín López-Corredoira, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), y cuyo trabajo revela que la Vía Láctea es mayor de lo imaginado, y que extiende bastante más allá de lo establecido hasta ahora:"El disco de nuestra galaxia es enorme, de unos 200 mil años-luz de diámetro". Hasta ahora las cifras estimadas se movían entre los 100 y los 180.000, y con la idea que de el Sistema Solar se encontraba, más o menos, a medio camino entre el centro y la frontera exterior. Pero se han encontrado a más del triple de esa distancia. Incluso es probable que algunas se encuentren incluso más lejos. Nuestra ciudad estelar es una enorme megalópolis.

Esta fue su conclusión tras realizar un análisis estadístico de datos cartografiados obtenidos con dos proyectos (APOGEE y LAMOST) que obtienen espectros de estrellas, y con ellos, información sobre su velocidad y composición química."Usando el contenido en metales de las estrellas de los catálogos, con la combinación de atlas espectrales de alta calidad como, y la distancia a la que sitúan los objetos, hemos comprobado que hay una fracción apreciable de estrellas más allá de donde se suponía que acaba el disco de la Vía Láctea", explica Carlos Allende, investigador del IAC y coautor de esa publicación. Francisco Garzón, investigador del IAC y otro de los autores del artículo, aclara el proceso: "No hemos hecho uso de modelos, que a veces solo dan las respuestas para las que se han diseñado. Solo estadística sobre un gran número de objetos. Los resultados están, pues, libres de suposiciones apriorísticas, más allá de unas pocas firmemente establecidas".

La Vía Láctea, nuestra galaxia, nuestro hogar en medio de la oscuridad del Universo, y un lugar que pese a todo aún estamos lejos de comprender en toda su inmensidad. Encerrados en nuestra pequeña habitación, no podemos hacer otra cosa que ir avanzando lentamente, paso a paso, mientras intentamos visualizar algo que al mismo tiempo es visible e invisible a nuestros ojos.
 
Situación del Sol en el disco de la Vía Láctea (punto amarillo) y la ahora expandida frontera galáctica: Nuestro análisis revela la presencia de estrellas del disco en un radio superior a 26 kpc (con un 99,7 % de probabilidad) y más de 31 kpc (con 95,4 % de probabilidad)", señalan los autores en su estudio. Un kiloparsec (kpc) son unos 3.262 años luz. 

El disco de la Vía Láctea es mayor de lo que se pensaba

jueves, mayo 10, 2018

El mundo exiliado

Descubierto un asteroide expulsado a la periferia del Sistema Solar.

La juventud de nuestro sistema planetario fue caótica, donde la creación y la destrucción se sucedía sin solución de continuidad, y donde los planetas, lejos de nacer en sus órbitas actuales de desplazaron hasta alcanzar una deseable estabilidad. Especialmente en el caso de los gigantes gaseosos (Júpiter y Saturno) y de hielo (Urano y Neptuno), cuyas migraciones llevaron al caos a todo el naciente sistema planetario, literalmente arrasando con todo lo que se cruzaba en su camino. Este es, al menos, el escenario presentado por los más reciente modelos de como nació el Sistema Solar.

Algunos de ellos van más allá, y proponen que el mismo caos gravitatorio generado por estos movimientos llevó al "exilio" a no pocos asteroides, lanzados hasta la lejana Cinturón de Kuiper. Allí, rodeado de gélidos cuerpos de hielo de agua, se esconden pequeños mundos rocosos que un día fueron expulsados de su reino originar y enviados a la oscuridad. Una hipótesis que ahora parece dar un giro hacia una realidad contrastable, ya que un reciente artículo científico ha presentado pruebas de la detección del primer asteroide carbonáceo observado en el cinturón de Kuiper, proporcionando datos que apoyan estos modelos teóricos que hablan de unos inicios tempestuosos en nuestro Sistema.

Se le conoce como 2004 EW95, y desde su descubrimiento se sabía que había algo anómalo con el, ya que su espectro de reflectancia mostraba que era diferente a otros pequeños pobladores de Kuiper. Por ello un pequeño equipo de astrónomos, dirigido por Tom Seccull, de la Universidad de la Reina de Belfast (Reino Unido), utilizaron los espectrógrafos X-Shooter y FORS2, instalados en el VLT, cuya extraodinaria sensibilidad permitió al equipo obtener medidas más detalladas de los patrones de luz reflejada, y así deducir su composición, rico en carbono, y que lo liga directamente con los asteorides carbonaceos que abundan en el Sistema Solar interior.

"Dada la ubicación actual de 2004 EW95, en la helada periferia, se deduce que ha sido expulsado hacia su órbita actual por un planeta migratorio en los primeros días del Sistema Solar", explica Seccull."Si bien ha habido informes anteriores de otros espectros 'atípicos' de objetos del cinturón de Kuiper, ninguno se había confirmado hasta ahora con este nivel de calidad", comenta Olivier Hainaut, astrónomo de ESO."El descubrimiento de un asteroide carbonáceo en Kuiper es una verificación clave para una de las predicciones fundamentales de los modelos dinámicos del Sistema Solar temprano".

No fue un logro sencillo, ya que pese a tener unos 300 kilómetros de diámetro, se encuentra a 4.000 millones de kilómetros de la Tierra, por lo que obtener datos de su oscura superficie, rica en carbono, era todo un desafío."Es como observar una montaña gigante de carbón contra la oscuridad del cielo nocturno", afirma el coautor Thomas Puzia, de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Lo que da más valor a lo ahora logrado, abriendo las puertas a un pequeño y oscuro mundo que un día tuvo la mala fortuna de verse atrapado por el abrazo gravitatorio de un planeta en plena migración y exiliado a la oscuridad. Y si hay uno, seguro que existen otros esperando que también a ellos los saquemos a la luz. La misma de la que un día, hace miles de millones de años, fueron privados.

2004 EW95, un mundo perdido en la oscuridad.


El baile de los exiliados.

Descubierto un asteroide exiliado en la periferia del Sistema Solar

miércoles, mayo 09, 2018

Un carenado al atardecer

Recuperando la cubierta protectora después de un lanzamiento.

Space X nos tiene acostumbrados a lo inesperado, y especialmente a su capacidad de convertir sus proyectos en realidad. Ya nos sorprendió con el simple hecho de que una empresa privada quisiera dotarse de sus propios cohetes lanzaderas, lo hizo de nuevo cuando prometió y logró que fueran capaces de regresar a tierra y aterrizar de forma controlada, y más recientemente vimos su modelo más pesado, que supera ampliamente las capacidades de cualquier otro actualmente en servicio activo, algo que no deja de ser extraordinario cuando más uno piensa en ella. Y ahora lo hace de nuevo, con algo quizás no tan espectacular, pero de una importancia nada desdeñable.

Todos sabemos que la columna central de los proyectos de Space X es lograr reducir al máximo los costos de un lanzamiento, hacer el alcanzar el espacio, en definitiva, algo más accesible. Y para ello la clave es la reutilización, de que un cohete lanzadera pueda ser utilizado en numerosas ocasiones, en lugar de ser el "usar y tirar" habitual. O al menos la mayor parte de sus elementos. Y eso puede abarcar incluso algo tan aparentemente secundario como el carenado, la "cápsula" que protege a la carga durante los primeros minutos del vuelo, cuando aún esta cruzando la atmósfera a velocidades supersónicas. ¿Vale el esfuerzo intentar recuperarla? Cada uno cuesta unos 6 millones de dólares, así que la respuesta es evidente.

Fue en el lanzamiento del satélite PAZ, a finales de Febrero, cuando se hizo la primera prueba de lo que no deja de ser una maniobra complicada, ya que las dos secciones que lo conforman se precipitaron de regreso a tierra a velocidades supersónicas, por lo que debían estar equipadas de su propios propulsores y un sistema de guía que las llevara hasta el punto de recogida, en este caso un barco especialmente preparado para ello un barco conocido como Mr. Steven. La parte final del viaje se debía realizar con paracaídas especialmente diseñados para sostener una carga de tal tamaño y forma. Fue un éxito parcial, pero demostró que la cosa iba en serio.


Con el lanzamiento del telescopio TESS se puso de nuevo a prueba dicha tecnología, aunque esta vez sin intentar un aterrizaje en el Steven, ya que el lanzamiento se produjo en la costa Este, desde Cabo Cañaveral, y no desde la base de Vandenberg en California, en la costa Oeste, donde tiene su base dicho barco, pero todo lo demás aparentemente funcionó tal como estaba previsto, y nos ofreció la  imagen de una de las mitades del carenado descendiendo sobre las aguas, iluminado por las luces del atardecer. 

Realmente hermosa, y todo un símbolo del espíritu que está impulsando a Space X a ir siempre un paso más allá.

Un Carenado al atardecer.

Durante el lanzamiento del satélite PAZ, se hizo el primer intento de recuperación, con el barco Steven desplegado para intentar cazarlos al vuelo. Esto último no fue posible, pero si que al menos una de ella amerizó suavemente en el Atlántico.

See a SpaceX Rocket Fairing Glide Back to Earth in This Awesome Photo

martes, mayo 08, 2018

El gran viaje de las Marco Polo

Los primeros CubeSats interplanetarios establecen contacto con la Tierra, están en buena forma y ya en camino a Marte.

Todo lo relacionado con la exploración espacial está rodeado con un aura de seriedad, de algo que por encima de cualquier otra cosa exige una profesionalidad absoluta y donde no hay espacio para gestos informales, para detalles que estén fuera de lo exige estrictamente la misión en curso. Una sensación en general acertada, pero ni mucho menos absoluta. Al fin y al cabo son personas, por profesionales que sean, los que están detrás de cada una de ellas, no robots, y en no pocas ocasiones quieren dar un toque "humano" a sus esfuerzos, sea en forma de placa (como las Pioneer), de discos con datos (como es el caso de las Voyager) o de todo tipos objetos, incluidos en muchas sondas. Aunque, eso si, solo si no representan un extra de masa problemática para ellas.

Objetos, pero en ocasiones cosas más "etéreas", pequeños mensajes que al mismo tiempo tienen una función práctica y una carga simbólica, hasta con un toque humorístico si se quiere ver de esa forma. Y eso es precisamente lo que tuvimos con los CubeSats (o quizás deberíamos llamarlas minisondas) que acompañaron a InSight en su lanzamiento y que actualmente se encuentran ya en ruta al planeta rojo, siguiendo a la sonda mayor en su viaje. MarCO-A y B estaban programadas para desplegar sus paneles solares, cargar baterías, estabilizar su giro y apuntar sus antenas hacia la Tierra tras el lanzamiento y posteriormente comunicarse y hacer saber que estaban en buenas condiciones y plenamente operativos. Si lo estaban, pues el estres de un lanzamiento interplanetario era algo al que ningún CubeSat se había enfrentando hasta ahora.

Finalmente, horas después, la señal convenida, la palabra que indicaba que ambos habían sobrevivido era recibida en las antenas terrestres. Una sola palabra:"Polo". Teniendo en cuenta que el nombre de ambas es Marco, el porqué de la elección es evidente. Y es que también hay espacio para la creatividad en este campo, la de gente que, más allá de lo profesional de su trabajo, no renuncian a darle a todo eso un toque simpático.

Se dedicarán un par de semanas a evaluar cómo están funcionando los MarCO. Si sobreviven a la radiación del espacio y funcionan según lo planeado, sobrevolarán el Planeta Rojo durante la entrada, el descenso y el aterrizaje de InSight en noviembre. Cada uno de ellos será capaz de captar y retransmitir sus signos vitales durante los famosos "Siete minutos de terror", la fase que abarca desde la entrada atmosférica hasta el aterrizaje. No es esta, sin embargo, su misión principal, ya que las comunicaciones estarán cubiertas por la Mars Reconnaissance Orbiter y diversos observatorios terrestres. Su objetivo, igual de transcendental, es demostrar que este tipo de vehículos diminutos son capaces de sobrevivir a este largo viaje.

En 7 meses sabremos si las Marco (Polo) superaron la prueba y alcanzaron las costas de otro mundo. Las exploradoras más pequeños jamás enviadas hacia el espacio interplanetaria podrían ser solo el principio de una nueva era, en las minisondas, pequeñas y baratas, y por ello capaces de ser construidas en grandes cantidades, tanto por agencias espaciales como por instituciones privadas, podrían reclamar un lugar entre las estrellas.
 
Las minisondas Marco, abriendo el camino a la exploración del Sistema Solar por parte de estos pequeños y baratos vehículos. 

NASA's First Deep-Space CubeSats Say: ‘Polo!’

domingo, mayo 06, 2018

Post Vintage (269): Mundos en el amanecer de los tiempos

Descubierto el sistema planetario más antiguo conocido hasta la fecha.

Cuando La Tierra era aún joven, con las primeras formas de vida intentando abrirse paso en un ambiente no siempre hospitalario, ellos ya eran antiguos, y cuando nuestro planeta ni tan solo se había formado aún y el Sol aún era una masa de gas en colapso,  ya habían cruzado el ecuador de su existencia. Y cuando nacieron el mismo Universo era joven y nuestra galaxia apenas un esbozo de lo que terminaría siendo. Una inmensidad en el tiempo que apenas podemos captar en toda su magnitud.

Conocida como Kepler-444, esta estrella es más pequeña (-25%) y ligeramente más fría que el Sol (5000 K en la superficie, por los 5800 K solares), por lo que su periodo vital es mayor que el de nuestra estrella. Se estima que brilla desde hace 11.200 Millones de años, bastante más que los 10.000 que vivirá la nuestra. Y es precisamente el que sea tan antigua lo que convierte el descubrimiento de los 5 mundos rocosos que la acompañan, develados gracias a los datos del telescopio espacial Kepler, en algo extraordinario, ya que significa que estos se formaron en épocas muy tempranas del Universo, miles de millones de años antes de que La Tierra y a escala cosmológica poco después del nacimiento de propio Universo, que según las estimaciones actuales se sitúa en un punto hace 13.800 Millones de años, en un momento en que la cantidad de metales disponibles (nombre que reciben los elementos más pesados que el Hidrógeno y el Helio) era mucho menor que el actual.

Aunque ninguno de ellos es habitable, ya que los 5 se sitúan muy cerca de la estrella (el más alejado apenas 1/5 parte de la distancia entre el Sol y Mercurio) su existencia abre los horizontes de los exoplanetas hasta casi el origen de los tiempos: "El hecho de que los planetas rocosos ya se estaban formando en la galaxia hace 11 mil millones de años sugiere que los planetas habitables como la Tierra probablemente han existido desde hace mucho tiempo, mucho más tiempo que la edad de nuestro Sistema Solar", explica el Dr. Travis Metcalfe, Instituto Científico Superior de Investigación de Ciencias Espaciales, quien fue parte del equipo que utilizó el método único de la asterosismología para determinar la edad de la estrella.

Conocida también como sismología estelar, se trata básicamente de observar el desplazamiento de las ondas sonoras a través de su superficie, que causan oscilaciones que Kepler capta como un rápido parpadeo del brillo de la estrella. ¿Cómo puede ayudar esto a determinar la edad de una estrella? "Como una estrella envejece, se convierte el hidrógeno en helio en el núcleo", explica Metcalfe."Esto cambia con el tiempo la densidad media de la estrella, y la asterosismología proporciona una medida muy precisa de la densidad media", con lo que se puede calcular su edad con una incertidumbre, según este equipo, de sólo el 9%, en comparación con la del 30 al 50% de otros métodos, como los basados en la rotación (girocronología) u otras propiedades de la estrella

"Cuando este método surgió hace cerca de dos décadas, sólo podíamos usarlo en el Sol y unas cuantas estrellas brillantes, pero gracias a Kepler, ahora podemos aplicar la técnica a miles de ellas", explica el co-autor Daniel Huber, de la Universidad de Sydney en Australia. "Asterosismología nos permite medir con precisión el radio de Kepler-444 y por lo tanto los tamaños de sus planetas", agregó."Para el planeta más pequeño del sistema, que es ligeramente más grande que Mercurio, medimos su tamaño con una incertidumbre de sólo 100 kilómetros".

Mundos nacidos en el amanecer de los tiempos, ya antiguos cuando nuestro mundo era joven y en formación, su existencia abre las puertas a posibilidades fantásticas, ya que implica que la vida pudo nacer y evolucionar miles de millones de años antes que el menor signo de ella hiciera acto de presencia en La Tierra.¿Podemos soñar con incluso civilizaciones casi tan antiguas como el propio Universo? Seres tan alejados de nosotros, como nosotros podemos estarlo de las formas de vida más simples? Eso ya forma parte de la pura especulación, aunque no deja de ser una posibilidad tan fascinante como aterradora. Lo único que sabemos es que en el mismo amanecer de los tiempos ya existieron planetas rocosos como La Tierra, mundos llegados hasta nuestros días desde la misma eternidad.

Comparativa entre el sistema planetario de Kepler-444 con el Sistema Solar y algunos de los descubierto en otras estrellas.

Las curvas de luz detectadas por el Hubble en Kepler-444, causado por el paso de los 5 planetas por delante de ella desde el punto de vista terrestre, lo que se conoce como tránsito.

Las oscilaciones en el espectro de la estrella, que revela la presencia de ondas de sonido en su superficie. El método llamado asterosismología las estudia para determinar muchos de sus parámetros, entre ellos la edad.

Kepler-444 visto desde un observatorio terrestres, mediante la óptica adaptativa, que permite anular los efectos de distorsión causado por la atmósfera terrestre.

Mundo antiguos, nacidos cuando el Universo era joven, miles de millones de años antes que la propia Tierra. Si existió vida tan pronto y esta evolucionó hacia la formación de civilizaciones cuando nuestro planeta y el Sistema Solar ni tan solo habían iniciado su formación, hasta donde podrían haber llegado? Desparecieron hace eones o siguen existiendo hoy día, en algún lugar, tan avanzadas que apenas podemos imaginar? 

Oldest Planetary System Discovered, Improving the Chances for Intelligent Life Everywhere 

Found! 5 Ancient Alien Planets Nearly As Old As the Universe

 Freakishly Old System Of Planets Hint At Ancient Alien Civilizations